Por módulos revisables
Cada módulo se valida con datos reales antes de construir el siguiente. Sin entregas a ciegas.
Sistemas construidos por módulos revisables, con las integraciones verificadas antes de entrar al alcance y el código a tu nombre desde la propuesta.
Cada decisión de alcance, datos e integraciones determina si el sistema se usa a diario o se abandona en tres meses.
Cada módulo se valida con datos reales antes de construir el siguiente. Sin entregas a ciegas.
Conexión con ERP, contabilidad o comercio electrónico cuando ofrecen una vía estable para hacerlo.
Código y accesos a tu nombre, para que cambiar de proveedor sea una decisión y no un rescate.
Guadalajara es uno de los polos de software del país, y eso tiene una consecuencia práctica para cualquier proyecto nuevo: es la ciudad donde más empresas ya contrataron desarrollo antes. Muchas conversaciones no empiezan en cero, empiezan en un sistema a medio terminar que alguien dejó, sin documentación y a veces sin accesos.
Ese es el problema real que nos toca resolver primero más seguido aquí que en otras plazas. Antes de proponer nada hay que saber qué existe, si es recuperable y quién tiene el código. A veces la respuesta honesta es que conviene continuar lo que ya hay; otras, que rehacer sale más barato que descifrar. Las dos respuestas son legítimas y ninguna se puede dar sin ver el proyecto.
Por eso insistimos en tres cosas por escrito desde la propuesta: qué entra en cada módulo y qué queda fuera, qué integraciones están validadas —no supuestas— y quién se queda con el código y los accesos al terminar. No son cláusulas de cortesía: son exactamente las tres que faltaban en los proyectos que nos toca recoger.
El resto del tejido tapatío —electrónica, calzado, agroindustria, comercio— tiene la mezcla habitual de operación en Excel y sistemas parciales. El rango de inversión en México para un sistema a medida va de $50,000 a $300,000 MXN según alcance e integraciones. Trabajamos en remoto desde Chihuahua, en la misma zona horaria que Jalisco.
Si hay un sistema previo, primero se evalúa si conviene continuarlo o rehacerlo. Con argumentos, no por default.
Confirmamos que la conexión es técnicamente posible antes de incluirla en el alcance y cobrarla.
Quién se queda con el código, el repositorio y los accesos queda definido en la propuesta, no al final.
Cada entrega funciona por sí sola. Si el proyecto se detiene, lo entregado sigue sirviendo.
Por módulos revisables, para que tu equipo valide cada flujo antes de que se construya el siguiente.
Recorremos cómo trabajan hoy tus áreas, qué datos se capturan dos veces y dónde se pierde el control.
Partimos el sistema en módulos revisables, con una propuesta que dice qué entra, qué no y con qué se integra.
Cada módulo se entrega funcionando para que tu equipo lo valide antes de seguir con el siguiente.
Migramos datos, capacitamos al equipo y acordamos desde la propuesta cómo se atiende cada incidencia.
Un sistema a medida es una inversión de seis cifras. Estas son las cuatro cosas que conviene exigir a cualquier proveedor, nosotros incluidos.
Qué incluye cada entrega y qué queda explícitamente fuera, en vez de una lista de funciones sin frontera.
01Confirmar que los sistemas que ya usas exponen API o exportaciones estables, antes de prometer la conexión.
02Quién se queda con el código fuente y los accesos si mañana decides trabajar con alguien más.
03Qué cubre el mantenimiento, en qué tiempos se responde y qué se cotiza aparte.
04Sí, y compartimos zona horaria con Jalisco. El mapeo de procesos se hace por videollamada con las personas de cada área. Guadalajara tiene un mercado de desarrollo muy sólido; si para tu proyecto es importante tener al equipo en la ciudad, es una razón razonable para elegir local.
Podemos evaluarlo, que es el paso que hay que hacer antes de decidir. Necesitamos ver el código, saber si hay documentación y confirmar quién tiene los accesos. A partir de ahí decimos si conviene continuarlo o rehacerlo, con el argumento técnico y el costo de cada camino. Retomar no siempre es lo más barato, y decir lo contrario sin ver el proyecto sería vender a ciegas.
Tú, y queda por escrito en la propuesta junto con el repositorio y los accesos. Es la pregunta que más se olvida al contratar y la que más caro sale después.
El rango realista en México va de $50,000 a $300,000 MXN, y depende del alcance, las integraciones y cuántos procesos entran. Damos un rango en el diagnóstico sin costo y una cifra firme después del mapeo. Quien cotiza en firme sin haber mapeado tu operación está adivinando.
Cuando esas plataformas exponen API, exportaciones u otro mecanismo estable, sí, y lo validamos técnicamente antes de meterlo al alcance. Si la integración no es viable, lo decimos en la propuesta y planteamos la alternativa en vez de prometerla y renegociarla después.
No damos plazo antes de mapear procesos, datos e integraciones. Lo que definimos desde el arranque es el orden de los módulos, de manera que el primero entre en uso mientras se construye el resto.
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